Cuando entré a estudiar Ingeniería Civil Informática pensé que iba a
encontrarme bastante seguido con compañeros que predicaran que tal
sistema operativo era mejor que ese otro. Al llevar más de dos años
aquí, me agrada decir que no ha sido el caso; al menos no entre mi
generación, donde creo que la mayoría somos capaces de distinguir las
ventajas y situaciones en donde podría ser más conveniente usar cierto
sistema operativo sobre otro. En un día como hoy, el tema estuvo
presente en mis conversaciones, y analizándolo más tarde pude notar
una interesante analogía: Debatir sobre sistemas operativos es como debatir sobre qué echarle al pan.
- Gran parte del mundo usa todos los días un computador, y gran parte
del mundo todos los días come pan, así que ambos nos afectan a
prácticamente todos.
- Existe gente que le echa lo mismo al pan todos los días del año, y a
otros que les gusta intercalar: día por medio queso, día por medio
jamón.
- Mucha gente no se esforzará en convencer a otra persona para que le
eche otra cosa a su pan; simplemente pensará “es cosa de gustos”.
- Algunos no se dejarán convencer nunca, llevan comiendo pan con palta
desde que tienen memoria, se sienten cómodos y no ven necesidad alguna
en cambiar sus hábitos.
- Algunos deberán seguir la dieta que les dijo el nutricionista: por
un mes deberán comer pan con margarina, no con mantequilla. Algunos
seguirán la dieta por obedecer al doctor y luego de un mes volverán a
como antes. Otros quieren cumplir con la dieta pero no pueden dejar la
mantequilla: ¡llegarán al extremo de echar la margarina encima de la
mantequilla en el pan!
- Algunas personas dirán que comen pan con mantequilla porque se
cansaron de gastar tanta plata en palta, y no quieren seguir haciendo
millonarios a los empresarios de la palta (ahora que lo pienso, ¿la
palta Hass es una marca registrada? ¿es un monopolio?).
- Muchos oficinistas comen pan con mermelada porque en sus trabajos no
tienen ninguna otra opción.
- Algunos se atreverán a dar el paso y pasarán del jamón al paté: pero
luego de darse cuenta de lo complicado que es abrir el maldito envase,
se frustrarán y luego de unos días volverán al jamón.
- Algunos dirán que la mermelada de alcayota es mejor para echarle al
pan de la colación, porque el pan con palta no es ideal para andarlo
trayendo todo el día o en los panes chicos, de esos que caben en el
bolsillo.
- Al momento de defender qué acompañamiento del pan es mejor que otro,
algunos usarán argumentos casi religiosos: “¿Cómo se te ocurre comer
paté? ¡Está hecho de animales! ¡Más encima ni sabes cuántos minutos se
hirvió el hígado antes de molerlo! Mínimo que para comer algo, hay que
saber todos y cada uno de los ingredientes y procesos que se
utilizaron para fabricarlo, ¿cierto?” Menos mal que existen varias alternativas para echarle al pan, en todo
caso. ¿Qué sería hoy de nosotros comiendo pan solo, o peor aún, si
estuviésemos obligados a comer sólo pan con margarina en cualquier
lugar del mundo?